4.7.09

Lecturas 2009 - Primera Parte

En lo que va del año leí bastante menos de lo que me propuse al inicio, aunque eso es algo que me ocurre siempre. Si leí más de lo que comenté. Hay libros que no me gustaron y por eso no los recomendé, otros que me parecieron muy buenos técnicamente pero que no me llegaron, me dijeron nada, no me hicieron sentir algo especial. Hay otros que no comenté porque, simplemente, no me sentí capaz de transmitir todo lo que ellos despertaron en mi mente y mi alma. Espero poder hacerlo algún día. Otros me han encontrado con muy poco tiempo para comentar, pero seguramente ya caerán.

Comparto con ustedes el listado completo:

Crímenes imperceptibles - Guillermo Martínez (Recomendable. Suspenso e intriga muy bien manejados.)

Victoria Ocampo. El mundo como destino - María Esther Vazquez (Recomendable. La vida de una mujer que superó los prejuicios de su época narrada con maestría. Victoria Ocampo es de esas personas que despertaron pasiones: amores y odios, nunca medias tintas.)

La octava maravilla - Vlady Kociancich (Recomendable. Una historia fantástica -tanto por el género literario como por la calidad del relato-.)

Entre visillos - Carmen Martín Gaite (Me dejó sabor a poco. Es uno de los libros a los que llegué con gran ilusión, más que por el libro en sí, por la autora y no colmaron mis expectativas. Tengo otros libros de Carmen Martin Gaite en mi lista de pendientes, y tendrá revancha).

Desgracia - J.M. Coetzee

Algo sobre mi madre - Gabriela Acher

Bartleby, el escribiente - Herman Melville

El libro de Rachel - Martin Amis (Al igual que con Entre visillos, llegué más po el autor que por el libro y no me llenó. También esta esperando la revancha).

El beso de la mujer araña - Manuel Puig (¿Qué decir de este libro? Sólo que quién aún no lo haya leído no debe dejarlo pasar. Una historia maravillosa, contada bellamente. Dos presos, con vidas totalmente diferentes se encuentran en una celda, y comparten historias, sueños, deseos y miedos, hasta llegar a comprenderse de una manera inusual.)

La multitud errante - Laura Restrepo (Recomendable. Cuenta la historia de los desplazados por la violencia en Colombia y de un refugio donde los sueños y la vida son protegidos a ultranza.)

El extranjero - Albert Camus (Es de esos libros que te dejan sin palabras... Camus las utiliza para contar una historia de dolor y desesperanza.)

Pequeñas infamias - Carmen Posadas

El vagón de las mujeres - Anita Nair

El aliento del cielo - Carson McCullers

Elegía para un americano - Siri Hustvedt

La condesa sangrienta - Alejandra Pizarnik (Recomendable. En este relato, Pizarnik nos adentra en la historia de la condesa Gabriella Erszébet Alžbeta Elizabeth Báthory, quien torturó a asesinó a más de 650 mujeres jóvenes y vírgenes. )

La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares





3.7.09

Correo

Algunos dias atrás recibí en mi buzón -además de las cotidianas facturas- una hermosa postal en vuelo directo desde Portugal.

En la escuela, mi hija aprendió todo lo relacionado con las cartas y se enviaron una entre los compañeros a través del correo. Esto la entusiasmó y decidió ecsribirles a sus amigas.

Cuando era chica, organicé un club de corespondencia para pelirrojos. Fue un éxito.

Cada día llegan a nuestros buzones virtuales muchos correos electrónicos, pero se perdió el placer de escribir y recibir una carta en papel. Una hoja con la letra de un amigo, las lágrimas de alguien que nos extraña o el perfume de quien nos seduce...

Para mi, una pena...

29.6.09

La invención de Morel - Adolfo Bioy Casares

La eternidad rotativa puede parecer atroz al espectador; es satisfactoria para sus individuos. Libres de malas noticias y de enfermedades, viven siempre como si fuera la primera vez, sin recordar las anteriores. Además, con las interrupciones impuestas por el régimen de las mareas, la repetición no es implacable.

Acostumbrado a ver una vida que se repite, encuentro la mía irreparablemente casual. Los propósitos de enmienda son vanos: yo no tengo próxima vez, cada momento es único, distinto, y muchos se pierden en los descuidos. Es cierto que para las imágenes tampoco hay próxima vez (todas son iguales a la primera).

Puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos.


Cuando el prófugo llega a la isla desierta, cree estar a salvo de todo. Un edificio abandonado le da cobijo y la abundante vegetación le permite alimentarse. Pero la irrupción de un grupo de turistas lo hará refugiarse en los bajos, quedando a merced de las mareas.

La visión de Faustine –hermosa e inalcanzable, con aire gitano- hace al prófugo correr todos los riesgos imaginables para conquistarla. Cuando Faustine lo ignora, cree ver en esa actitud la prueba irrefutable de una trampa urdida por la policía para apresarlo. Su paranoia le hará muy difícil descubrir la verdad.

Quiénes adoran la literatura fantástica, La invención de Morel es una novela que no puede dejar pasar, y para los que no es una excusa perfecta para adentrarse en este género.
Exquisitamente escrita, La invención… nos permite presenciar una extraña y al mismo tiempo maravillosa historia de amor no correspondido con un desenlace en el cual el sacrificio y la locura van de la mano.

Adolfo Bioy Casares es uno de los escritores destacados de la literatura argentina del siglo pasado. Amigo de Jorge Luis Borges e íntimamente relacionado con lo más selecto de los escritores de las primera mitad del Siglo XX. ABC es autor de uno de mis relatos preferidos: Los afanes.


Bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq escribió a cuatro manos con Borges la colección de relatos detectivescos Seis problemas para don Isidro Parodi (publicada en 1942) y Crónicas de Bustos Domecq (1967).

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17.6.09

Murió Fernando Peña

En este post no van a encontrar la biografía, ni la bibliografía ni el listado de sus programas o sus obras de teatro. Sólo encontraran el enorme vacío por la pérdida de un tipo que hacía valer cada una de las palabras que decía. Un tipo que te movilizaba. Un tipo transgresor en todos los sentidos. Un tipo con los huevos bien puestos para decir, en un país lleno de homófobos, que era puto. Si, así. No decía que era homosexual, usaba el témino que muchos utilizan como insulto para describirse a sí mismo.

Que Fernando Peña haya muerto es una gran pérdida.

7.6.09

Bartleby, el escribiente - Herman Melville


"Preferiría no hacerlo". Cuántas veces deseamos decirlo a lo largo del día. Cuántas veces hubiéramos necesitado el aplomo y la convicción de Bartleby para negarnos, educadamente, a realizar una actividad que no queremos, que no nos complace, que no nos llena.
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31.5.09

Elegía para un americano – Siri Hustvedt



- Es como si yo estuviera buscando algo –dije-, pero no sé lo que es. Algo que me libere.
- De la depresión –dijo ella-. Y del sentimiento de culpa y de la melancolía en la que caes cuando el sol desaparece durante dias. Y de un padre que se niega a morir.


Cuando comencé a leer Elegía para un americano, tuve la sensación de estar leyendo otro libro de Paul Auster. Un hombre que vive en Brooklyn, un padre muerto, el descubrimiento de relaciones y sentimientos hasta ese momento desconocidas, son temas retratados una y otra vez en la obra de Auster. Pero a las pocas páginas esa sensación se diluye entre las palabras maravillosamente manejadas por Siri Hustvedt.

La profundidad en la descripción de los personajes, de sus sentimientos, sus emociones y por sobre todo sus miedos, la hacen una novela de alto contenido intimista. No es una descripción más de una persona y las cosas que le pasan, si no que Hustvedt hace sentir en carne propia a sus lectores lo que les ocurre a sus personajes. Personajes que, al final, uno puede pensar que están inspirados en su propia vida.

Erik es un médico psiquiatra, que regresa a su pueblo para ordenar los papeles de su padre que acaba de morir. Mientras su madre y su sobrina se mantienen en otro cuarto y hacen todo lo posible para no entrar al estudio, Erik y su hermana Inga encuentran entre los papeles de su padre un diario personal y una nota que los guiará para conocerlo en profundidad.

A través de las páginas del diario, que comenzó siendo niño, el padre va contando los días pasados en la granja de su familia, su adolescencia con sus dolores e incertidumbres, sus días en el campo de batalla de la Segunda Guerra Mundial y sus largas horas en la universidad, como alumno y como docente.

Paralelamente a esta lectura, vamos descubriendo la vida de Erik e Inga. Erik es médico psiquiatra y está divorciado. Vive en Brooklyn, en una casa que le permite alquilar una parte, mientras él vive en la otra ala. Las sesiones con sus pacientes son descriptas a través de los diálogos entre médico y enfermo y permiten inferir los complejos sentimientos de cada uno de los personajes que desfilan por ese consultorio.

Inga, por su parte, es una intelectual, viuda de un gran escritor y madre de Sonia, una adolescente que presenció el atentado a las Torres Gemelas y esa impresión afecta su vida cotidiana. Tratando de brillar por si misma y escapar a la sombra de su destacado marido, Inga escribe sus textos buscando poner distancia de su mayor referente.

La vida de esta familia, unida por el más entrañable de los afectos, se va enredando con otras vidas que la complementarán y la harán re pensarse.


Poeta, novelista y ensayista, Siri Hustvedt nació en Minessotta, Estados Unidos, de padres noruegos.

Entre sus obras se cuentan el libro de poesía Leer para ti, las novelas Elegía para un americano, El hechizo de Lily Dahl, Los ojos vendados, y todo cuanto amé, y los ensayos En lontananza, Los misterios del rectángulo, y Una súplica para Eros.

Es importante leer las entrevistas que los distintos medios le han hecho a lo largo de estos años. En ellas se descubre a una mujer sencilla en su vida y brillante en su inteligencia. Una mujer que puede equipararse con Inga, uno de sus personajes de Elegía para un americano: sensible, dulce, fuerte y a la vez tremendamente vulnerable. Y, por sobre todo, inteligente, muy inteligente.

Entrevista a Siri Hustvedt en el diario El País de España (aquí pueden descargar el primer capítulo de la novela).

Entrevista a Siri Hustvedt en el diario La Nación de Argentina

Columna sobre Siri Hustvedt en la Revista Electrónica Almiar


Foto: Jon Uriarte - El País

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25.5.09

Pequeñas infamias - Carmen Posadas



Tenía los bigotes más rígidos que nunca; tanto que una mosca podría haber caminado por ellos igual que un convicto sobre la plancha de un barco pirata. Sólo que no hay mosca que sobreviva dentro de una cámara frigorífica a treinta grados bajo cero: y tampoco Néstor Chaffino, jefe de cocina, repostero famoso por su maestría con el chocolate fondant, el dueño de aquel bigote rubio y congelado. Y así habrían de encontrarlo horas más tarde: con los ojos muy abiertos y atónitos, pro aún con cierta dignidad en el porte; las uñas garfas arañando la puerta, es cierto, pero conservando en cambio el paño de cocina colgado de las cintas del delantal, aunque uno no esté para coqueterías cuando la puerta de una cámara Westinghouse del año 80, dos metros por uno y medio, acaba de cerrarse automáticamente a sus espaldas con un clac.


Néstor Chaffino muere en lo que la policía definirá como un “accidente doméstico”. Morir congelado en una cámara frigorífica no parece ser la mejor manera para un repostero “famoso por su maestría con el chocolate fondant”. Y menos si se ingresó en ella para preservar uno de sus platos más exitosos: las trufas.


Su final aparente sera como consecuencia de un cáncer. Pero Madame Longstaffe, famosa pitonisa, le advierte que no debe preocuparse por sus pulmones y que su futuro está asegurado mientras no se confabulen contra él las cuatro T. ¿Qué probabilidades existen de esa confabulación? Muy pocas. Muy pocas…


Adela y Ernesto Teldi, Carlos García, Serafín Tous, Chloe Trías, Karel Pligh y un nutrido grupo de coleccionistas de piezas de arte, comparten con Chaffino su última noche. Unos como empleados, otros como empleadores, otros como simple espectadores.


Cada uno de los personajes posee un secreto. Una pequeña infamia del pasado que ocultan para poder mantener en orden su vida actual. Chaffino las conoce. Y eso puede costarle la vida.


Carmen Posadas (Montevideo, 1953), escribe esta obra de encuentros y desencuentros de una manera entretenida y lleva a sus lectores a través de la vida y obra de sus personajes y de las casualidades y causalidades que hacen que una noche, se encuentren todos en la casa de campo de los Teldi para ver el final de Chaffino y enterarnos, al final si las cuatro T realmente se han confabulado o si solamente ha sido una macabra broma del destino.


Premio Planeta 1998, Pequeñas infamias posee una muy buena estructura literaria y combina la intriga, la pasión y el humor en las dosis justas.

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18.5.09

La biblioteca de noche - Alberto Manguel

Aún no leí este libro de Manguel, pero es uno de los innumerables de mi lista “por adquirir”, y luego de leer este fragmento, al comprarlo seguramente se ubicará –por sobre otros que esperan desde hace tiempo – entre los primero de mi lista “para leer”.

"Las bibliotecas, ya sea la mía o las que comparto con una mayor cantidad de lectores, siempre me han parecido lugares gratamente disparatados, y hasta donde alcanza mi memoria siempre me ha seducido su lógica laberíntica, la cual sugiere que la razón (si no el arte) gobierna una acumulación cacofónica de libros. Siento el placer de la aventura cuando me pierdo entre estantes atestados de volúmenes con la seguridad supersticiosa de que una jerarquía de letras o de números me conducirá algún día al destino prometido. Durante largo tiempo los libros han sido instrumentos de las artes adivinatorias. «Una gran biblioteca» —observa Northrop Frye en uno de sus muchos cuadernos de notas—, «posee realmente el don de lenguas y un gran potencial para la comunicación telepática.» Bajo el influjo de tan agradables ilusiones me he pasado medio siglo coleccionando libros. Ellos, inmensamente generosos, no han exigido nada de mí, sino que me han ofrecido todo tipo de revelaciones. «Mi biblioteca —escribió Petrarca a un amigo— no es inculta aunque pertenezca a un inculto.» Como los de Petrarca, mis libros saben infinitamente más que yo y les agradezco que incluso toleren mi presencia. A veces creo abusar de ese privilegio. El amor a las bibliotecas, como la mayor parte de los amores, hay que aprenderlo. El que entra por primera vez en una habitación hecha de libros no puede saber instintivamente cómo comportarse, qué se espera de él, qué se promete, qué se permite. Puede verse dominado por el horror —a la acumulación o a la magnitud, al silencio, a la admonición burlona de que es mucho lo que ignora, a la vigilancia—, y parte de esa sensación abrumadora puede seguir aferrada a él una vez aprendidos los rituales y las convenciones, una vez cartografiado el territorio, una vez comprobada la actitud amistosa de los nativos. Con la temeridad de la juventud, mientras mis amigos soñaban con hechos heroicos en el campo de la ingeniería o el derecho, las finanzas o la política nacional, yo soñaba con llegar a ser bibliotecario. La inercia y una mal reprimida afición a los viajes decidieron otra cosa. Hoy, sin embargo, cumplidos los cincuenta y seis años («la edad» —como afirma Dostoyevski en El idiota—, «a la cual puede decirse con razón que comienza la verdadera vida»), he vuelto a ese temprano ideal y, aunque no puedo decir que sea propiamente bibliotecario, vivo entre estanterías cada vez más numerosas cuyos límites comienzan a desdibujarse o a coincidir con los de mi casa. "


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Mario Bendetti (1920-2009)

Nada mejor para recordar a un escritor que sus palabras...

NO TE SALVES
.
No te quedes inmóvil al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca.
.
No te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer lo párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo.
.
Pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el jubilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.


VICEVERSA
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.

.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
.
O sea,
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Además de sus libros de poemas, podemos leerlo en sus maravillosas novelas. La tregua y Primavera con una esquina rota son mis favoritas.

11.5.09

Lista de espera

Tengo más de doscientos libros en mi biblioteca esperando que los lea (sin contar los e-books almacenados). No, no exagero. Soy una compradora compulsiva de libros. Soy una lectora compulsiva. Pero m i compulsión lectora choca contra el tiempo disponible para leer y mi compulsión compradora choca contra nada… o no chocaba, hoy choca de frente contra la crisis.

No voy a poner aquí el listado –no tengo ganas de tipear más de doscientos títulos- pero si puedo decir que en esa extensa lista de espera hay de todo. Incluso libros que jamás, si jamás, voy a leer.

En este momento, tengo en el asiento de al lado –estoy en el auto haciendo tiempo- siete libros. Uno de ellos ya lo leí y está esperando ser comentado. Los otros seis están esperando ser elegidos.

Dos novelas, dos ensayos, una antología poética y una antología periodística.

Seguramente combinaré. Un ensayo y una novela. Una novela y una antología. ¿Un ensayo y una antología?

Bioy Casares, Borges, Sontag, Briante, Manguel, Girondo… me esperan, aquí a mi lado. Y muchos otros –y estos mismos, pero distintos – en algún estante de mi biblioteca.

8.5.09

Feria del libro 2009

Cualquier opinión que uno exprese acerca de la Feria del Libro de Buenos Aires chocará de lleno contra la opinión de otro. Hay quienes la consideran la mejor del mundo y quienes la consideran un desperdicio de dinero. Entre esos extremos, todas las opiniones que puedan imaginarse.

Mi opinión, personal, está entre esos extremos. No creo que sea la mejor feria del mundo, ni la más completa, ni siquiera la más grande en metros cuadrados. Tampoco creo que sea un desperdicio de dinero: nunca el dinero invertido en cultura es un desperdicio.

Pero si creo que se sobrevalora el efecto que tiene la Feria en la producción de lectores. Vemos miles, cientos de miles de personas deambulando por los pasillos del predio de la Sociedad Rural Argentina, mirando los libros de una editorial o las ofertas de una librería. Incluso algunos compran, actividad tan difícil en estas épocas de crisis. Pero el promedio de lectura en la Argentina sigue siendo bajísimo: según el escritor Pacho O’Donnell es de un libro por persona por año.

Entonces, ¿para qué sirve la Feria del Libro? La Feria permite el acercamiento inicial de muchos niños a los libros, los cuales bien guiados son futuros lectores. Muchas escuelas, menos de las deseadas seguramente, la tienen como paseo anual obligado.

Por otra parte, la feria rebosa de actividades culturales. Presentaciones de libros, charlas sobre autores, conferencias acerca de temas relacionados o no al quehacer cultural argentino. Hace unos años escribí que lo más interesante de las ferias son los encuentros con escritores y los diferentes talleres y disertaciones que tienen lugar en ellas. Sigo pensando lo mismo. Estas actividades, si se quiere paralelas, permiten descubrir nuevos pensamientos, facetas ocultas de esos escritores que uno lee, y autores desconocidos que muchas veces nos descubren nuevos mundos.

Comprar libros podemos hacerlo en cualquier momento del año, no necesitamos la feria como excusa para hacerlo. Incluso, si nuestro bolsillo o los caprichos editoriales no nos permiten acceder a un ejemplar nuevo del libro que buscamos, las librerías de usados son una gran oportunidad para acceder a ellos.

Pero sí, muchas veces, la feria es la excusa para traer a un escritor desde el extranjero o desde una provincia. Para presentar a un nuevo autor, joven o viejo, pero nuevo para nosotros. Para poner en un escenario a un grupo de intelectuales que nos den una nueva mirada sobre un tema manido hasta el hartazgo.

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